Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las Misiones

Santa Teresita del Niño Jesús

Santoral
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Hoy, 1 de octubre, la Iglesia celebra a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones...

Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las Misiones

Hoy, 1 de octubre, la Iglesia celebra a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones...

El mes de octubre es dedicado a las misiones. Todos estamos llamados a ser misioneros. Comenzar el mes celebrando a la Patrona de las Misiones nos impulsa a imitar sus virtudes. Si  no sabemos cómo misionar, estudiemos un poco la vida de Santa Teresita del Niño Jesús, y ahí tendremos un modelo a seguir.

Algunas de sus más famosas frases:


"¡Qué grande es el poder de la oración! Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso directo al rey y puede conseguir todo lo que le pide."

"Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús."

"Lo que me impulsa a ir al Cielo es el pensamiento de poder encender en amor de Dios una multitud de almas que le alabarán eternamente."

"Voy a pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra."

"Mi alegría es cumplir siempre la santa voluntad de mi Jesús, mi único y solo amor. Así, vivo sin miedo, amo el día y la noche por igual."

"La vida es un instante entre dos eternidades."

"Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección"

"Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta."

"Jesús, no quiero probar ninguna alegría fuera de ti."

"Mi alegría es ser pequeña, permanecer pequeña, así, si alguna vez en el camino caigo, me levanto enseguida, y mi Jesús me coge de la mano."

"¿Qué me importa mi vida? ¿Qué me importa la muerte? ¡Amarte, ése es mi gozo! ¡Mi única dicha, amarte...!"

"El altar es un Calvario donde por mí y para mí se derrama gota a gota toda Su sangre divina."

"Después de mi muerte, haré caer una lluvia de rosas."

Vida de Santa Teresita del Niño Jesús

Santa Teresa del Niño Jesús nació en Alençon, Francia,  el 2 de enero de 1873. Hija de los venerables Luis Martin y Acelia María Guerin. Falleció en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada "Doctora de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones).

En su biograía, Teresa de Lisieux (Teresita del Niño Jesús), manifestaba su deseo ardiente de ser una santa: "«Siempre he deseado, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».

Y vaya que Dios sí le concedió ese deseo y la hizo Santa. También nosotros podemos pedirle al Señor que nos regale una escalera así para llegar hasta Jesús, a ejemplo de esta gran Santa, porque la lectura de la vida de estos modelos de santidad nos deben inspirar y despertar también en nosotros ese deseo de imitarles en sus virtudes y en sus caminos de santidad.

La muerte de su madre, cuando solo tenía cinco años, le trajo una sombra de trizteza, truncando bruscamente su felicidad, a pesar de que vivía una vida familiar llena de mucho amor. A su padre le correspondió guiar su educación y su segunda hermana jugó un papel importante también en esa educación.

Con su padre aprendió a amar la naturaleza, a rezar y a amar y socorrer a los pobres. Cuando tenía nueve años, su hermana, que era para ella «su segunda mamá», entró como carmelita en el monasterio de la ciudad. Nuevamente Teresa sufrió mucho, pero, en su sufrimiento, adquirió la certeza de que ella también estaba llamada al Carmelo.

Durante su infancia siempre destacó por su gran capacidad para ser «especialmente» consecuente entre las cosas que creía o afirmaba y las decisiones que tomaba en la vida, en cualquier campo. Por ejemplo, si su padre desde lo alto de una escalera le decía: «Apártate, porque si me caigo te aplasto», ella se arrimaba a la escalera porque así, «si mi papá muere no tendré el dolor de verlo morir, sino que moriré con él»; o cuando se preparaba para la confesión, se preguntaba si «debía decir al sacerdote que lo amaba con todo el corazón, puesto que iba a hablar con el Señor, en la persona de él».

A sus quince año estaba convencida de su vocación: quería ir al Carmelo. Pero al ser menor de edad no se lo permitían. Entonces decidió peregrinar a Roma y pedírselo allí al Papa. Le rogó que le diera permiso para entrar en el Carmelo; el le dijo: «Entraréis, si Dios lo quiere. Tenía ‹dice Teresa‹ una expresión tan penetrante y convincente que se me grabó en el corazón».


En el Carmelo vivió dos misterios: la infancia de Jesús y su pasión. Por ello, solicitó llamarse sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Se ofreció a Dios como su instrumento. Trataba de renunciar a imaginar y pretender que la vida cristiana consistiera en una serie de grandes empresas, y de recorrer de buena gana y con buen ánimo «el camino del niño que se duerme sin miedo en los brazos de su padre».

A los 23 años enfermó de tuberculosis; murió un año más tarde en brazos de sus hermanas del Carmelo. En los últimos tiempos, mantuvo correspondencia con dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China, y les acompañó constantemente con sus oraciones. Por eso, Pío XII quiso asociarla, en 1927, a san Francisco Javier como patrona de las misiones.

Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nostros y por todos los misioneros...

 

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